miércoles, 21 de junio de 2017

Microrrelato punk: Me gusta que seas una zorra


Ante esta avalancha de slut-shaming y condena de la libertad de la mujer, me veo obligado a radicalizar mis ideas más de lo que habría pensado hace unos años, y, desde mis privilegios de varón blanco cishet, hacer mío el grito de las Vulpess para luchar contra una opresión no dirigida contra mí, pero que me duele ver.

Así pues, me radicalizaré hasta el punto de valorar positivamente cualquier acto contrario a los ideales conservadores del slut-shaming, que parece mentira que sigan tan presentes en el jodido siglo XXI.

Sin medias tintas. Sin matices. Y sin ser esto ningún tipo de imposición, ni tan siquiera consejo: sólo una humilde opinión y un intento de dar apoyo para luchar contra una opresión que yo no tengo que soportar. No pretendo imponer mis ideas en las mujeres ni condenar otras que puedan tener. Sólo es una de las cosas que apoyo, y que me gustan. Me gusta que seas una zorra.

domingo, 18 de junio de 2017

Una visión del Eskatón

Un texto de Robert Anton Wilson para, no sé, reflexionar. O algo así.

La tierra se estremece. Cthulhu sale de los Abismos arrastrando ligas manchadas de blanco y dinero de todas las naciones, empresas y corporaciones. Los gobiernos caen como bolos. El mercado se derrumba. Hordas de anarquistas sin nombre barren las calles, gritando Contra Todos Los Hijos De Puta al tiempo que ejecutan a banqueros presidentes abogados políticos caseros sacerdotes rabinos ministros mujeres golfistas y a cualquiera que lleve una camisa blanca.

miércoles, 14 de junio de 2017

La clínica del dr. Baermann: El asesino en serie


12 de enero de 1974.

La nieve caía con calma sobre la clínica del dr. Baermann. De noche, la imagen que ofrecía era considerablemente desoladora.

La inmensa mayoría de los cristales de las ventanas había desaparecido ya, y los murciélagos habían hecho nidos en buena parte de las habitaciones. La hiedra seca cubría la fachada: al ser invierno, no se notaba demasiado, pero allí estaba, conquistando terreno poco a poco. El ala oeste estaba especialmente deteriorada, tras una explosión varias decadas atrás, lo que hacía que a menudo la lluvia cayera sin piedad por dentro del edificio, humedeciendo los pasillos para darles un aspecto aún más tétrico.

Al menos, con la nieve no había ese problema, si bien la visibilidad también se reducía y el bosque cercano se convertía en una masa informe que apenas se podía ver, dando la impresión de que la clínica se erguía solitaria en mitad de la nada.

domingo, 11 de junio de 2017

No hay bien. No hay mal. Sólo hay cambio

Dejo por aquí un pequeño fragmento del principio de Tierra X, que sigo pensando que es de lo mejor de Marvel.


"Entonces déjame decirte qué es la maldad.
La maldad es una invención humana que intenta explicar lo que está más allá de la comprensión humana.
El bien es un concepto tapadera, X-51.
Tapa el miedo.

miércoles, 7 de junio de 2017

La Cosa Kostra: Capítulo XXIII


—Y entonces, ¿los gitanos ya no cubrirán la lonja de Erandio?
—No, si van a demoler sus casas, ¿cómo coño nos van a cubrir?
—Vale, vale. Sólo digo que a mí me venía bien como sitio para reunirnos y eso.
—Igual lo conservamos. De todas formas, ¿vas a acabar de una vez?

Spank asintió en silencio. Se encontraban en un callejón oscuro: se suponía que iban a dar una paliza a un antiguo guardia civil, especialmente fascista, que se negaba a aceptar su extorsión. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Microrrelato punk: El punk, el nazi y los antidisturbios

Este relato es una versión ligeramente resumida, de cara a no hacer spoilers del libro que en un futuro recopilará Microrrelatos punk. En septiembre, posibilemente. Yo lo dejo caer.


Una historia que tal vez tenga una bonita moraleja, pero eso dependerá de la moraleja que cada cual quiera ponerle. Así es más emocionante.

Érase una vez una manifestación antifascista. Ante el preocupante aumento de agresiones nazis, deficientes mentales que van grabando esvásticas con navajas a la gente, etc, se convocó una mani multitudinaria. Por supuesto, los fascistas fueron a reventarla, y se armó un buen jaleo.

Entonces apareció la policía, dispuesta a democratizar a manifestantes y contramanifestantes (ayudada por armas como el gas democratizador o las pelotas de democracia, ya que un antidisturbios sin armas no vale ni una mierda).

Nótese que los polis suelen ser amigos de los nazis, pero vamos, que esta vez iban tan hasta el culo de farlopa que ni distinguían, y abrían la cabeza a porrazos a todo el que pillaran por el camino, ¿sí?
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